Luego de 8 años, el Director David Amitin volvió a la Argentina para estrenar la obra “Tango Ruso”, en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543); una interesante versión teatral de la novela de Dostoyevski: “El eterno marido”.
El proyecto tiene su origen en una Beca de Creación solicitada por David Amitin al Instituto Nacional de Teatro en el año 2001 para efectuar la adaptación teatral de la novela de Dostoievsky.
El eterno marido está considerada una de las novelas más logradas de Fiodor M. Dostoyevski en cuanto a estructura y composición. La historia gira en torno al conflicto que surge del triángulo marido-esposa-amante, centrándose en la ambivalente relación de atracción y repulsión que experimentan Pavel Pavlovich Trusotski y Velchaninov y en los efectos tragicómicos que de la misma resultan.
La puesta de Amitin potencia el dinamismo en la acción, los encuentros y desencuentros entre estos dos personajes que ayudan a comprender la complejidad de las relaciones humanas.
La escenografía de María Julia Bertotto está construida con figuras y líneas geométricas que se alejan del realismo y potencian la teatralidad escénica. El espacio es transformado por el juego de los actores que lo atraviesan en diversas situaciones.
En cuanto a la iluminación de Félix Monti se destaca su impronta cinematográfica que realza la puesta espacial.
El trabajo de los actores es muy interesante, tanto Daniel Toppino (Velchaninov), como Ricardo Merkin (Pável Pavlóvich) logran un muy buen manejo de la energía, y al mismo tiempo sostienen interesantes estados emocionales. Las actrices que los acompañan, María Zambelli y María Marta Guitart también demuestran su buen desempeño actoral al entrar y salir de diversos personajes de manera orgánica y creíble.
Una interesante propuesta, de un excelente director, con una historia que involucra al espectador en los oscuros misterios de la esencia misma del ser humano.
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